La Comisión Europea presentó el 27 de octubre una propuesta para ampliar los recursos y las atribuciones de Frontex, la agencia que apoya la gestión de las fronteras exteriores. El plan incluye una mayor intervención en las devoluciones de personas y mecanismos de respuesta rápida ante emergencias. Al corte del 28 de octubre, se trata de una iniciativa legislativa: el Parlamento Europeo y el Consejo todavía deben acordar su contenido.
Uno de sus ejes es aumentar gradualmente el personal disponible hasta 30.000 agentes, con una nueva reserva europea para fronteras y retornos. La Comisión también plantea facilitar la compra y el uso compartido de equipamiento. Esas capacidades propuestas no equivalen a una incorporación inmediata de toda la dotación ni acreditan que se hayan ejecutado nuevos despliegues.
El proyecto prevé un centro de coordinación de retornos y asistencia a lo largo del proceso, desde la identificación inicial y el asesoramiento para la salida voluntaria hasta las operaciones y la reintegración. También permitiría apoyar devoluciones desde un país no perteneciente a la Unión hacia otro. Según la Comisión, esa posibilidad estaría sujeta a un acuerdo con el país involucrado y al cumplimiento de los derechos fundamentales y las normas internacionales.
Otro componente es una fuerza de reacción rápida y un centro para observar información pública en redes sociales vinculada con riesgos fronterizos. En paralelo, el Ejecutivo europeo propuso digitalizar la gestión de expedientes de retorno, readmisión y reintegración, con mayores intercambios de datos entre autoridades.
La ampliación también abrió un debate sobre controles y rendición de cuentas, recogido por Reuters. Los objetivos de mayor rapidez y eficiencia son los argumentos de la Comisión, no resultados comprobados de una reforma que aún debe negociarse. Su alcance definitivo dependerá del trámite legislativo y de las condiciones que establezca el texto aprobado.

