El satélite argentino SABIA-Mar está pasando por una etapa decisiva antes de salir de la Tierra: comprobar que sus sistemas resistan el ambiente espacial. La CONAE informó el 21 de octubre que la campaña de ensayos continúa en las instalaciones de INVAP, en Bariloche, con pruebas de las cámaras ópticas y de funcionamiento bajo condiciones de vacío y temperaturas extremas.
La campaña comenzó en septiembre. Antes de avanzar con esas evaluaciones, los equipos unieron el módulo que sostiene los servicios del satélite con el que contiene sus instrumentos. También incorporaron protección térmica y verificaron la respuesta de los sensores ante una iluminación que reproduce la del Sol. El objetivo es detectar problemas en tierra, cuando todavía pueden corregirse.
La misión apunta a producir información sobre el Mar Argentino, las costas y las aguas interiores. Las cámaras medirán el color del agua, una señal que permite estimar variables como la concentración de clorofila y estudiar el fitoplancton. Esos datos pueden resultar útiles para la investigación ambiental, la pesca y la acuicultura. INVAP también describe aplicaciones para observar actividad marítima durante la noche y complementar los sistemas de vigilancia.
La preparación incluye al segmento terrestre. VENG realizó pruebas de misión mediante una conexión entre el satélite en Bariloche y el centro de control de la CONAE en Córdoba. Así se evalúa una parte del circuito que permitirá operarlo cuando se encuentre en órbita.
Los próximos trabajos anunciados incluyen integrar los paneles solares, comprobar su despliegue y someter la estructura a vibraciones similares a las del lanzamiento. El horizonte informado por la CONAE es el segundo trimestre de 2027. Es una previsión: los ensayos actuales forman parte del camino técnico que debe completarse antes de la puesta en órbita.

